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La colaboración entre profesionales, especialmente en campos tan complejos como la ingeniería civil estructural, depende en gran medida de la estructura del lenguaje y las conversaciones que se generan. Desde la perspectiva de Humberto Maturana, biólogo y filósofo chileno, el lenguaje no es solo un medio de comunicación, sino la base de la creación de realidades compartidas y la construcción de relaciones.

En IUS interpretamos las conversaciones como un espacio poderoso de posibilidades y desde ahí hemos diseñado e implementado procesos que ayudan organizaciones público, privadas y academia a establecer relaciones a partir de la acción en ambientes de laboratorio conversacional, como es el caso de la experiencia Networking Lab desarrollado para AICE. Nuestra metodología Voz Futuro también se aplica a procesos de escucha de clientes, instancias en las cuales se busca determinar preocupaciones, necesidades y percepciones en relación a ofertas comerciales. Otro ámbito es la innovación abierta, donde en reducidos espacios de tiempo, profesionales de diferentes mundos inician una dinámica conversacional que facilita el encuentro de inteligencia colectiva y el desarrollo de soluciones a complejos desafíos. En esta misma línea, IUS ha aplicado tecnologías conversacionales que ponen énfasis en el lenguaje para la co-creación de políticas públicas, hojas de ruta sectoriales y procesos de participación ciudadana en el desarrollo urbano.

Imágenes correspondientes a la experiencia Networking Lab AICE

La Estructura del Lenguaje

En las experiencias que hemos adquirido en procesos de transformación cultural en industrias estratégicas y en donde la colaboración es esencial para desarrollar soluciones sistémicas a grandes desafíos. Es clave comprender que el lenguaje es un fenómeno biológico que no solo describe el mundo, sino que también lo genera. En este sentido, las conversaciones son actos generativos que crean un contexto de acción y posibilidades. Y por tanto, la colaboración eficaz surge cuando los profesionales que participan en conversaciones, lo hacen desde la confianza, el respeto y la coherencia. Aspectos que son intencionados por diseño en nuestros procesos y requieren atender las sutilezas de cultura, estilo e historia de cada contexto en el cual facilitamos el desarrollo de conversaciones de valor multisectorial.

Conversaciones que Fomentan la Colaboración

Para facilitar la colaboración, invitamos a considerar cuatro tipo de conversaciones que son esenciales de fomentar en la cultura de organizaciones y ecosistemas:

  1. Conversaciones Reflexivas: Estas conversaciones permiten a los participantes cuestionar supuestos, explorar nuevas ideas y reflexionar sobre sus prácticas. Fomentan un ambiente de aprendizaje continuo y adaptación.
  2. Conversaciones Coordinativas: Se centran en la coordinación de acciones y en la alineación de objetivos y metas. Estas conversaciones requieren que todos los miembros del equipo estén comprometidos con el cumplimiento de promesas.
  3. Conversaciones de Apreciación: Reconocer y valorar las contribuciones de los demás fortalece las relaciones y fomenta un ambiente positivo. Estas conversaciones generan un sentido de pertenencia y motivación.
  4. Conversaciones Generativas: Impulsan la creación de nuevas ideas y soluciones innovadoras. Promueven la creatividad y la co-construcción de proyectos y estrategias.

Actitudes y Emociones que Facilitan la Colaboración

Adicionalmente, existen ciertos elementos que juegan un papel crucial en la calidad de las interacciones y en la capacidad de colaborar efectivamente. Actitudes y emociones son componentes siempre presentes y por tanto, exigen atenderlas en las etapas de diseño, desarrollo y seguimiento de los procesos. Algunas actitudes que facilitan la colaboración incluyen:

  • Confianza: La base de cualquier relación colaborativa. Genera un ambiente donde las personas se sienten seguras para compartir ideas y asumir riesgos.
  • Respeto: Valorar las perspectivas y contribuciones de los demás. Fomenta una cultura de inclusión y equidad.
  • Empatía: La capacidad de entender y compartir los sentimientos de los demás. Facilita la resolución de conflictos y la creación de vínculos sólidos.
  • Entusiasmo: Una actitud positiva y apasionada hacia el trabajo y las metas comunes. Motiva al equipo y fomenta la creatividad.

Aspectos que Dificultan la Colaboración

Por otro lado, ciertas actitudes pueden obstaculizar la colaboración:

  • Desconfianza: Erosionan las relaciones y crean un ambiente de inseguridad y recelo.
  • Desprecio: Desvalorizar las contribuciones de otros. Genera resentimiento y división.
  • Indiferencia: Falta de interés o preocupación por las ideas y sentimientos de los demás. Conduce a la desconexión y al aislamiento.
  • Miedo: Puede paralizar la iniciativa y la creatividad, y promover un comportamiento defensivo.

Emociones en el juego de la colaboración

En nuestra interpretación, las emociones son fenómenos simultáneamente lingüísticos, históricos y biológicos. En las instancias de simulación (LAB) las podemos observar en los juicios automáticos acerca de nuestras posibilidades en el futuro y también como sensaciones y posturas corporales en el trabajo en equipo. Podemos observar su historicidad: el hecho de que hablemos de “nuestras” emociones nos recuerda la existencia de una comunidad o sociedad que compara interpretaciones, prácticas estándares y evaluaciones; comunidad en la cual nuestra pertenencia se ha ido constituyendo como una deriva histórica.

Cuando escuchamos la caracterización; ¨Somos cuadrados¨, lo que interpretamos que decimos es un juicio anclado culturalmente, un juicio que no cuestionamos y lo asumimos como afirmación. El problema de este juicio es que sentencia en la posibilidad de cambio. Alternativamente, tenemos la libertad lingüística de construir nuevas interpretaciones. Una orientación diferente y expansiva en el SER ingeniero en ánimo de explorar qué caracterización nos ayuda en el desarrollo de habilidades en el mundo de la colaboración, podría ser por ejemplo; ¨Nuestra fortaleza es la estructura y necesitamos cultivar flexibilidad¨. A diferencia de la anterior, esta segunda opción, destaca cierta característica de valor y a la vez devela un ámbito en el cual tenemos posibilidad de aprender y desarrollarnos. Por tanto, en este simple juego del lenguaje, pasamos de una limitación a un abrir de posibilidades.

En los procesos que diseñamos en IUS para diferentes grupos e individuos, incorporamos interpretaciones y observaciones en relación a las emociones, invitando a las y los participantes a ver los estados emocionales como narrativas en las cuales se hacen juicios o evaluaciones generales sobre el pasado, el presente y el futuro. Estas narrativas aparecen automáticamente, sin que podamos señalar qué fue lo que las originó, muchas veces las repetimos como expresiones culturales. Caemos en esas narrativas de evaluación no fundada, sin saber bien por qué; son narrativas que “nos toman” y que generan la “tonalidad” con la que el mundo se nos aparece y desde el cual operamos.

Incorporar la conversación sobre las emociones en la cultura de la ingeniería civil estructural presenta un desafío significativo, ya que existe la creencia de que los ingenieros no hablan de las emociones. Sin embargo, la integración del dominio de las emociones también abre una gran oportunidad para expandir las posibilidades en el ámbito profesional y por lo mismo, la invitación IUS se orienta a explorar las narrativas canónicas de las emociones que conocemos, con el propósito de generar distinciones y transformarnos en observadores críticos de estos estados emocionales.

En una primera aproximación, dividiremos las emociones en dos categorías: aquellas que, en nuestra mirada, conducen a acciones eficaces en la gestión y el trabajo en equipo colaborativo, y aquellas que dificultan la colaboración. Denominaremos a las primeras como emociones positivas y a las segundas como emociones negativas, expandiendo una breve interpretación del impacto y desafío en la ingeniería civil estructural.

Emociones Positivas

  1. Ambición: «Evalúo que hay posibilidades futuras para mí en esto y estoy comprometido(a) a tomar acción para hacer que estas posibilidades ocurran.» Impacto en la ingeniería civil estructural: Fomenta la proactividad y la innovación, esenciales para afrontar proyectos complejos y encontrar soluciones creativas.
  2. Serenidad: «Evalúo que permanentemente se estarán tanto abriendo como cerrando posibilidades para mí, acepto esto, y estoy agradecido de la vida que así sea.» Impacto en la ingeniería civil estructural: Facilita la adaptabilidad y el equilibrio emocional, permitiendo a los profesionales manejar el estrés y la incertidumbre con mayor eficacia.
  3. Confianza: «Evalúo que estás siendo sincero cuando me haces esta promesa.» Impacto en la ingeniería civil estructural: Promueve la cooperación y la cohesión del equipo, fundamentales para el éxito de proyectos donde la coordinación y la fiabilidad son cruciales.
  4. Aceptación: «Evalúo que hay posibilidades que no están abiertas aquí para mí, y lo acepto.» Impacto en la ingeniería civil estructural: Permite enfocarse en las oportunidades disponibles y evita la pérdida de tiempo y energía en situaciones inmutables.
  5. Asombro: «No sé qué está ocurriendo aquí, pero me gusta. Sospecho que abre posibilidades nuevas para mí.» Impacto en la ingeniería civil estructural: Estimula la curiosidad y la apertura a nuevas ideas, impulsando la innovación y el aprendizaje continuo.
  6. Resolución: «Estoy tomando acciones para concretar estas posibilidades que evalúo abiertas para mí.» Impacto en la ingeniería civil estructural: Refuerza la determinación y el enfoque en la ejecución efectiva de proyectos, asegurando que las oportunidades se conviertan en realidades.
  7. Confianza en mí mismo: «Tengo el juicio fundado que soy competente para actuar en este dominio.» Impacto en la ingeniería civil estructural: Fomenta la autoeficacia y la toma de decisiones seguras, esenciales para liderar y ejecutar proyectos con éxito.

Emociones Negativas

  1. Resignación: «Evalúo que nada va a mejorar esto, siempre ha sido así, siempre será así y no hay qué hacer para que yo pueda cambiarlo.» Desafío en la ingeniería civil estructural: Inhibe la innovación y el crecimiento, manteniendo a los profesionales y proyectos estancados en paradigmas obsoletos.
  2. Desesperanza: «No percibo sino posibilidades negativas para mí en esto; nada puede hacerse para mejorarlo.» Desafío en la ingeniería civil estructural: Erosiona la motivación y la capacidad para superar obstáculos, impidiendo el progreso y la mejora continua.
  3. Resentimiento: «Evalúo que tú me has cerrado posibilidades en esto; te declaro responsable y estoy comprometido a no tener conversaciones contigo sobre esto en el futuro.» Desafío en la ingeniería civil estructural: Rompe la cohesión del equipo y genera conflictos, debilitando la colaboración y la efectividad del trabajo conjunto.
  4. Confusión: «No sé qué está pasando aquí y no me gusta. No veo posibilidades para mí y, además, no sé qué hacer.» Desafío en la ingeniería civil estructural: Genera indecisión y parálisis, impidiendo que los proyectos avancen de manera fluida y eficaz.
  5. Agobio: «Evalúo que debo trabajar más y más rápido para cumplir con mis compromisos y evitar que se me cierren posibilidades en el futuro.» Desafío en la ingeniería civil estructural: Conduce al burnout y reduce la calidad del trabajo, afectando negativamente la salud y el rendimiento de los profesionales.
  6. Arrogancia: «Evalúo que yo soy la persona más competente aquí, aunque no lo puedo fundamentar.» Desafío en la ingeniería civil estructural: Impide y corroe la colaboración efectiva y el aprendizaje, ya que la sobre valoración de las propias capacidades cierra la puerta a otras perspectivas valiosas.

Conclusión

De la experiencia con AICE en el Networking Lab, agradecemos la invitación a co diseñar y facilitar la interacción, desde ahí rescatamos valiosos aprendizajes y reflexiones: Incorporar la conversación sobre las emociones para colaborar en la cultura de la ingeniería civil estructural representa un desafío significativo, pero también una oportunidad sin precedentes para abrir nuevas posibilidades en el ámbito profesional. Al reconocer y gestionar nuestras emociones, podemos transformar nuestra forma de trabajar, fomentar una colaboración más efectiva y generar un entorno en el que la innovación y la creatividad florezcan. Enfrentar este desafío con valentía y apertura nos permitirá construir un futuro más prometedor y colaborativo, donde cada proyecto se convierta en una oportunidad para crecer y mejorar juntos.

La comprensión y aplicación de la estructura del lenguaje en nuestras conversaciones, es esencial para construir un entorno colaborativo efectivo. Fomentar las emociones positivas y gestionar las negativas es crucial para desarrollar relaciones profesionales sólidas y exitosas. En un contexto de alta complejidad, estas habilidades se vuelven aún más vitales, permitiendo a los equipos trabajar juntos de manera armoniosa y productiva para enfrentar los desafíos del futuro.

Así, el verdadero poder de la colaboración radica en la capacidad de los profesionales para conectarse a través del lenguaje y las emociones, creando un entorno donde las ideas innovadoras y las soluciones efectivas puedan surgir. Fortalecer nuestras conversaciones y emociones es el primer paso hacia un cambio significativo en la cultura de la ingeniería civil estructural, que no solo mejorará los resultados de los proyectos, sino que también enriquecerá las experiencias profesionales y personales de todos los involucrados.

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