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Actividades

¿Por qué IUS invierte esfuerzos en Pura Vida y en protección de la biodiversidad?

By 28 abril, 2024 No Comments

En los confines de la costa, donde la arena abraza el mar con caricias eternas, se despliega un universo mágico donde las tortugas marinas trazan senderos de vida y misterio. Entre ellas, una voluntaria se sumerge en la red de protección tejida por el programa Viaje con Sentido de IUS Latam en Costa Rica. Este testimonio se repite una y otra vez en un viaje más allá de las palabras, donde cada experiencia se convierte en una danza con la naturaleza y cada lección es un eco del mantra «Pura Vida». La experiencia de voluntariado se cultiva en historias de aventuras impregnadas del espíritu de regeneración, donde el acto de salvar una tortuga es también un acto espiritual de sanación para el alma. En el relato de Paula Villanueva, las palabras se levantan como faros de gratitud, iluminando el camino hacia una vida plena y consciente. Despertando un Viaje con Sentido que recién comienza.

En mi mente solamente estaba la frase “viajo a Costa Rica a ver tortugas”… literalmente así lo decía, ni más, ni menos.

Llegué un día lunes con 7 personas más que íbamos de voluntarios. Yo era la única chilena y latina en ese grupo, el resto venía de Alemania, Francia y Bélgica. Cuando nos recibieron en el campamento me encuentro que hay más europeos, una norteamericana, ticos, una argentina y una chilena.

Nos recibieron los voluntarios que ya estaban en el campamento, pero su voluntariado era ser asistentes de la investigación que estaban realizando, día a día, con las tortugas que llegan a anidar, sus nidos y la sobre vivencia de éstos. Claramente, me di cuenta que no iba de voluntaria, más bien llegaba a un espacio para conocer y aprender de ellos, de sus conocimientos, de sus experiencias. 

Cuando me presenté dije que no sabía inglés, después confesé que sí entendía inglés, pero lo hablaba pésimo. Nadie me obligó ni presionó a que debía hablar inglés, pero escuchando a mis compañeros me di cuenta que a todos nos pasaba lo mismo “me da vergüenza hablar, entiendo lo que me dicen, pero hablo mal, ” … así que estábamos en la misma situación y mi pésimo inglés se convirtió en la forma de poder conversar, conocer, compartir, aprender y comunicarme con mis compañeros. 

¿Y las tortugas? … desde el primer día fue una inmersión a las tortugas marinas, aprendí que hay más posibilidades de que mueran los huevos a que sobrevivan ya sea por razones de “así funciona el ecosistema” hasta “roban los huevos para venderlos y/o para que los hombres los coman para su virilidad”

Mi interpretación a todo lo enseñado fue simple “es un milagro ver una tortuga” y tuve la buena suerte de ver partes de esta cadena milagrosa de vida: vi salir y entrar a la mamá tortuga del mar, a una la escuché buscar y preparar el lugar perfecto para anidar, vi la fuerza de sus patas para cavar en la arena hasta 45 cm o 55 cm de profundidad, mover ramas y troncos para limpiar el terreno de su anidación, la rapidez para tapar y camuflar su nido me hizo pensar “no tienen nada de lentas, ¿de dónde viene lenta como una tortuga?”, vi anidar a una tortuga y mis compañeros se encontraron con unas tortuguitas que habían sobrevivido y estaban marchando hacia el mar. También vi nidos en los que no sobrevivió ningún huevo de los más de 50 depositados por la mamá tortuga.

Pero estar ahí no fue estar exclusivamente en modo tortugas, fue recibir una sobredosis de vida, de animales, árboles, flores, colores, sonidos, insectos, de un mar limpio, de conocer la parte tibia del Pacífico … miré, escuché, sentí y absorbí Pura Vida.

De regreso a la ciudad, la primera persona que me preguntó ¿cómo es, cómo fue?, sin pensarlo respondí “es pura vida”, al escucharme me sorprendí y sólo entonces entendí porqué lo dicen, viven, saludan y despiden con un “Pura Vida”

Ahora, desde mi pieza, al escribir este relato me di cuenta que “viajar a ver las tortugas” se convirtió en una burbuja de aire para mi vida cotidiana que me lleva a esa sobredosis de vida, de calma, de silencio y sonidos, de respeto, de un profundo aprendizaje, me mostró que sigue habiendo belleza y bondad en este mundo, respeto y generosidad en esta humanidad.

Gracias Carla y Pedro, por querer conocerme y hacer posible que yo llegara a esa parte del mundo, gracias por tener el gesto amable de ayudarme a llegar de la mejor manera, gracias por la prudencia, gracias por contarme sus experiencias, gracias por compartir y hacer posible que yo me atreviera llegar hasta allá.

Por mi parte, aunque no lo parezca, me esforcé en sintetizar este viaje, porque me habría extendido ni se imaginan cuánto, pero también decidí omitir más detalles, pensando en que si alguien va “a ver tortugas” se sorprenda de su experiencia y que tenga la buena suerte de encontrarse con personas bonitas en su viaje, como lo fue en mi caso y que me ayudaron sin saberlo.

Si deseas participar del programa Viaje con Sentido simplemente escríbenos: info@viajeconsentido.org

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