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IUS Latam en colaboración con la experiencia cultural tibetana en Chile

En el marco de su gira por Latinoamérica, The Mystical Arts of Tibet representados por tres monjes tibetanos del Monasterio Drepung Loseling, llegaron a Santiago y Arica para compartir una de las expresiones más sublimes de su tradición: la confección de un mandala de arena. Esta obra, tan efímera como perfecta, es mucho más que arte: es un espejo que refleja el corazón del budismo y su enseñanza más profunda, la impermanencia.

Durante varios días, grano a grano, los monjes fueron tejiendo geometrías sagradas que representan el orden del universo. Y, cuando la obra alcanzó su plenitud, la arena fue recogida y entregada al río, recordándonos que todo en la vida nace, se transforma y se disuelve. Que nada es permanente, y que la verdadera libertad surge cuando aprendemos a vivir plenamente el aquí y el ahora.

Desde IUS Latam, contribuimos convocando a un equipo de profesionales voluntarios de la fotografía y el cine digital para registrar este proceso único. La sensibilidad y el talento de Isidora Miranda, Daniela Sepúlveda Parra, Marco Chacana, Víctor Elgueda Farías, Valentina Valdivia, Patricio Echeverría Espinoza, Jorge González Díaz, María José Abarca y Pedro Mancilla permitieron capturar no solo la precisión técnica de la confección del mandala, sino también la atmósfera espiritual que lo envolvió. Cada mirada y cada lente se convirtieron en testigos cercanos de una experiencia que invita a soltar, agradecer y reconectar con la esencia de la vida.

Nuestro agradecimiento profundo a Artes Místicas del Tíbet, Amigos del Tíbet en Chile, Factoría Santa Rosa y, especialmente, a Vlado Mirosevic, Fernando Salinas y Jigme Tsering, por abrir las puertas a este encuentro cultural y espiritual.

El registro audiovisual no solo permite apreciar en detalle la cultura tibetana, sino también comprender la complejidad de lo que significa gobernar el Tíbet desde el exilio. El exilio tibetano es la historia de miles de personas que, tras la ocupación china, abandonaron su tierra natal y encontraron refugio principalmente en India y Nepal, pero también en muchas otras latitudes. El Dalai Lama, su líder espiritual, vive en Dharamsala, India, desde donde encabeza el Gobierno Tibetano en el Exilio, preservando su cultura, su fe y su mensaje de paz.

El mandala de arena, así como la historia del pueblo tibetano, nos deja una lección clara: la vida es cambio. Y en medio del cambio, la paz es un camino que se cultiva día a día. Si logramos verla y honrarla, podremos, como humanidad, aprender a construir un mundo donde la compasión, la cooperación y la convivencia prevalezcan sobre el miedo y la violencia.

Desde IUS coordinamos con gratitud un equipo de fotografía y registro audiovisual, con la intención de honrar cada grano de arena, cada gesto ceremonial, cada instante de silencio que tejía esta obra colectiva de contemplación. Nuestro rol fue ser testigos sensibles de una manifestación que, más allá del arte, es una enseñanza viva sobre la impermanencia, la humildad y la paz interior.

El mandala no se guarda, no se encierra, no se protege del tiempo. Se crea con paciencia y devoción, y luego se entrega al agua y al viento. Así también, en IUS creemos que las verdaderas transformaciones sociales y culturales nacen del presente, se cultivan con belleza y se dejan ir cuando cumplen su propósito.

Agradecemos profundamente la posibilidad de ser parte de esta experiencia, que nos recuerda que la paz no es una meta externa, sino una práctica interna. Que la contemplación puede ser una vía de transformación. Que en medio del ruido, aún hay espacio para el silencio sagrado.

En esta colaboración, hacemos un llamado desde IUS:
un llamado a la paz, a la sencillez, y al arte de soltar.

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